A pie con Stevenson y Rimbaud es un libro hermoso. Reúne ingredientes que lo hacen, además, un libro necesario: curiosidad, aventura, encanto y muy buena escritura. Y para sazonar el todo, una dosis indispensable de ironía. Alguna vez, hablando con Mariano, dije que un país se conoce por la planta de los pies, y él…
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